Santuario de la Difunta Correa
El Santuario de la Difunta Correa: historia, ubicación y cómo llegar.
El Santuario de la Difunta Correa, ubicado en la provincia de San Juan, Argentina, es un lugar de profunda devoción y fe popular. Conocida como "la Difunta Correa", esta figura se ha convertido en un símbolo de devoción y milagros para miles de fieles que acuden al santuario en busca de protección y bendiciones.
Ubicación del Santuario de la Difunta Correa
El Santuario de la Difunta Correa se encuentra en el departamento de Vallecito, a unos 60 kilómetros al sudoeste de la ciudad de San Juan. Esta ubicación estratégica lo hace accesible desde la capital provincial y otros puntos cercanos, siendo un destino de peregrinación tanto para locales como para turistas.
Cómo Llegar al Santuario de la Difunta Correa
Para llegar al Santuario de la Difunta Correa desde San Juan, se puede tomar la Ruta Nacional 141 en dirección sudoeste. Esta ruta ofrece un viaje escénico a través del paisaje árido y majestuoso de San Juan, caracterizado por sus montañas y valles. Es recomendable disponer de un vehículo propio o contratar un servicio de transporte local para mayor comodidad.
El lugar es conocido como Paraje Difunta Correa y allí se encuentra el Oratorio, la Plaza del Promesante, la Capilla del Carmen.
Llegar en colectivo: se debe tomar algún Ómnibus hasta la localidad de Vallecito, bajar en la Ruta, sobre el acceso al Oratorio de la Difunta Correa. Caminar 900 metros.
Servicios en el paraje Difunta Correa:
- Locales comerciales
- Baños públicos
- Restaurantes y comedores
- Alojamientos
- Oficina de informes
Horario de visita
El oratorio y santuario de la Difunta Correa está abierto todo el día.
Tienen horarios el museo y cuadro de capillas: de lunes a viernes de 7 a 19 h y los fines de semana y feriados de 8 a 20 h.
Alojamiento en el Paraje Difunta Correa
Hotel Terraza Difunta Correa
Servicio de comidas, desayuno, piscina.
Teléfono: 0264 455-5153
Cabañas La Mary
Teléfono: 0264 662-8230
Facebook: hospedajeenDifuntaCorrea
Posada La Tranquila
Teléfono: 0264 581-5720
Facebook: Latranquilahotel
La Historia de la Difunta Correa: Fe, Devoción y Milagros
La leyenda de la Difunta Correa es una de las historias de fe y milagros más arraigadas en la cultura popular argentina. Su relato, transmitido de generación en generación, ha convertido su santuario en Vallecito, San Juan, en un centro de peregrinación para miles de fieles.
El Origen de la Leyenda
A mediados del siglo XIX, en plena época de las guerras civiles en Argentina, Deolinda Correa vivía en el departamento de Angaco, San Juan, junto a su esposo, Clemente Bustos. Sin embargo, la tranquilidad de su hogar se vio abruptamente interrumpida cuando Bustos fue reclutado a la fuerza por las montoneras que marchaban rumbo a La Rioja.
Desesperada por reunirse con su marido y escapar de los hostigamientos del comisario del pueblo, Deolinda emprendió un arduo viaje por los áridos desiertos sanjuaninos. Llevando en brazos a su pequeño hijo lactante y con escasas provisiones –pan, charqui y agua–, caminó incansablemente bajo el abrasador sol.
Un Final Trágico y un Milagro que Perdura
A medida que avanzaba, el calor y la sed hicieron estragos en su cuerpo. Cuando el agua se agotó, se cobijó bajo la sombra de un algarrobo y abrazó a su hijo con sus últimas fuerzas. Finalmente, sucumbió al agotamiento, la deshidratación y el hambre.
Al día siguiente, unos arrieros que atravesaban la zona descubrieron su cuerpo sin vida, pero con asombro vieron que su bebé seguía con vida, amamantándose de su pecho, del cual aún fluía leche. Conmovidos por el milagro, los arrieros enterraron a Deolinda en el paraje conocido hoy como Vallecito y rescataron al niño.
El Surgimiento del Santuario de la Difunta Correa
La historia de Deolinda Correa comenzó a expandirse rápidamente entre los pobladores, quienes vieron en ella una figura de protección y milagros. Peregrinos de toda la región empezaron a visitar su tumba, encendiendo velas y dejando ofrendas en agradecimiento por los favores concedidos.
El primer oratorio de adobe fue erigido por un arriero llamado Zeballos, quien, tras perder su ganado en un viaje a Chile, se encomendó a la Difunta Correa y logró recuperar todos sus animales. Desde entonces, la devoción creció, y el sitio se transformó en un importante santuario donde miles de fieles acuden año tras año.
Un Ritual de Fe: Dejar Agua en el Santuario
Uno de los gestos más simbólicos de quienes visitan el Santuario de la Difunta Correa es dejar botellas con agua como ofrenda. Este acto representa el deseo de que a la Difunta nunca le falte el recurso que tanto necesitó en su último aliento.
Hoy en día, el santuario es un punto clave en el turismo religioso de San Juan y sigue siendo un lugar de culto, fe y promesas cumplidas para quienes creen en su poder milagroso.
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